7 puntos que debes revisar en tus finanzas personales

Dice el refrán que ‘Solo nos acordamos de Santa Bárbara cuando truena’ y lo cierto es que podemos extender este mensaje a muchos ámbitos de nuestra vida, también al económico. Resulta común que no nos paremos a pensar en la salud de nuestras finanzas personales hasta que ésta da señales de que se empieza a resentir. Siempre encontraremos salvavidas a nuestro alcance, como los préstamos personales rápidos, pero podemos cuidar nuestra economía para intentar recurrir a ellos solo en momentos puntuales, como gastos imprevistos, averías, multas, viajes inesperados…

Tanto si tu bolsillo está pasando por un momento complicado como si no tienes ningún problema económico, en Kredito24 te recomendamos que te detengas a hacer balance para detectar qué hábitos podrías cambiar con un objetivo principal: mejorar la salud de tus finanzas personales.

Queremos ayudarte en esta tarea y por eso te mostramos, a continuación, 7 puntos esenciales que debes revisar para conocer cómo se encuentra la salud de tus finanzas personales. ¡Toma nota y empieza a ver los resultados!

1. Ingresos

Los ingresos son la pieza más importante del puzzle de tus finanzas personales, puesto que si faltan o escasean de manera reiterada terminarán provocando que tu economía se desmorone. La principal fuente de ingresos suele ser la nómina o la pensión –en el caso de las personas jubiladas–, pero también incluimos en este punto las rentas que podamos cobrar por el alquiler de pisos o terrenos, los intereses de nuestras cuentas bancarias, las indemnizaciones o subvenciones que recibamos…

Estructura tus ingresos en dos apartados: ingresos profesionales e ingresos financieros, y anota cuánto contabilizas al mes en cada uno de ellos:

  • Ingresos profesionales: Sueldos, propinas, pagas extra, bonus, indemnizaciones…
  • Ingresos financieros: Alquileres cobrados, dividendos, intereses de las cuentan bancarias…

2. Gastos

GastosPara conocer el estado de salud de tus finanzas personales debes llevar un registro de todos tus gastos mensuales, de manera que puedas identificar con claridad y precisión a dónde se van tus ingresos.

Podemos distinguir dos tipos de gastos: gastos fijos y gastos variables.

  • Gastos fijos: Aquí incluiríamos la hipoteca o el alquiler de nuestra vivienda; los gastos de la comunidad; el seguro de hogar, el seguro del coche y el seguro de salud; el pago de impuestos como el IRPF, el IBI o el impuesto de circulación; las aportaciones a un plan de pensiones o a otros sistemas de previsión social; las cuotas de pertenencia a asociaciones, clubs o sindicatos…
  • Gastos variables: Nos referimos a los gastos de alimentación; recibos de luz, agua, gas y teléfono; gasolina, parking y peajes; compras de ropa, calzado y cualquier otro tipo de accesorios; gastos de ocio y entretenimiento…

3. Caprichos

La vida se compone de pequeñas cosas y esos caprichos que nos damos cada mes son los responsables de grandes momentos de alegría que no deberíamos perder. Sin embargo, si nos pasamos de la raya y nos obsequiamos con más caprichos de los que nuestra economía se puede permitir, estaremos dañando nuestras finanzas personales y provocando el efecto contrario al que queremos conseguir.

Por este motivo es importante tener claro nuestro volumen de gastos y de ingresos, para saber la cifra límite que podemos destinar cada mes a los caprichos y procurar ajustar nuestros hábitos y nuestro estilo de vida a esta realidad.

4. Deuda

¿Tienes deudas sin pagar? ¿Sabes a cuánto ascienden? Para conocer la salud de tus finanzas personales debes llevar un control de aquellos pagos que tienes pendientes e intentar ir amortizándolos conforme tu economía te lo permita, sin perderlos nunca de vista.

Es importante que, además de saber con exactitud cuánto debemos, conozcamos el tipo de interés y la cifra de intereses que tendremos que pagar si seguimos amortizando nuestras deudas como hasta ahora o si, por el contrario, tuviéramos que reducir la cuantía de los pagos.

5. Ahorro

Los expertos aconsejan reservar entre un 5 % y un 20 % del sueldo mensual para el ahorro, siempre en función de las necesidades y de las posibilidades económicas de cada familia. Echa un vistazo a tu cuenta bancaria y comprueba qué cantidad estás destinando al ahorro cada mes.

Resulta fundamental contar con un colchón de ahorro que nos ayude a salvar imprevistos y a costear gastos o inversiones importantes que tengamos que hacer a lo largo de nuestra vida, como puede ser la compra de un coche, pagar la entrada de una vivienda, emprender un negocio…

Y si los ahorros no fueran suficientes podemos valorar la opción de solicitar un crédito rápido, que nos permitirá contar con la financiación que necesitamos en ciertos momentos concretos sin necesidad de esperar más tiempo para ahorrar.

6. Inversión

¿Has invertido parte de tu dinero en algún producto de inversión? Si la respuesta es afirmativa y sabes gestionarlo correctamente, esta inversión reportará beneficios a tu bolsillo y tus finanzas personales lo agradecerán. Sin embargo, si no controlas el mercado financiero es mejor que vayas con cuidado porque una decisión como ésta puede repercutir de forma muy negativa en tus ahorros.

En definitiva: invierte solo cuando conozcas el funcionamiento de los mercados o cuando tenga experiencia o conocimientos comerciales, y no des el paso hasta asegurarte de que cuentas con un colchón económico que te permitirá mantenerte a flote en el caso de que la inversión no funcione.

Si has descuidado uno de estos puntos es probable que tarde o temprano acabe sonando la alarma de peligro de tus finanzas personales.

7. Previsiones de futuro

Previsiones de futuro

Finalmente, para valorar el estado de salud de tus finanzas personales debes preguntarte cuáles son tus previsiones de futuro: ¿Tienes un empleo estable o corres el riesgo de perder tu puesto de trabajo de cara a los próximos años? Si es así, deberías esforzarte por ahorrar un poco más cada mes, para poder construir un buen colchón económico con el que sobrevivir sin problemas hasta encontrar un nuevo trabajo.

Pero en este apartado no solo debes tener en cuenta tu faceta profesional, sino también la personal: ¿Vives solo o en pareja? ¿Te planteas ampliar la familia o cambiar de casa en un futuro próximo? Cada decisión que tomes al respecto marcará tu vida personal y, te guste o no, también tu economía, así que más vale que lo tengas en cuenta cuando revises tus finanzas.

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