25/05/2015

Ahorrar agua con grifos termostáticos

Hasta un cuarenta por ciento en el consumo de agua puede ahorrarse una familia con la instalación de grifos termostáticos en su hogar. Una cantidad nada desdeñable si, además, a ella se le añade lo que supone también de ahorro en energía. Según estudios recientes, hablamos de una cifra cercana al quince por ciento de energía, siempre y cuando se utilice a una temperatura de 38 grados centígrados. Desde Kredito24, tu proveedor de créditos online, te explicamos como siempre métodos de ahorro y consumo responsable.

Pese a que su uso no está todavía suficientemente implantado en la mayor parte de los hogares, lo cierto es que aquellos que lo tienen han notado un importante descenso en las cifras de gasto de su recibo de agua. El secreto del ahorro de este tipo de grifos radica en que el agua fría se mezcla con el agua caliente antes de que salga el caudal de agua puesto que, antes de ese instante se produzca, se debe seleccionar en el grifo la temperatura y el caudal con el que queremos que salga la misma.

Beneficios de los grifos termostáticos

ahorro-agua-grifo-termostaticoSon múltiples los beneficios que, al margen del ahorro en agua y energía, nos pueden facilitar este tipo de grifos. No conviene olvidar que en una vivienda familiar gastamos cerca de un 34 por ciento del agua que consumimos en la ducha y un 18 por ciento en el lavabo, por lo que es interesante poder reducir ese porcentaje para conseguir una mayor eficiencia en los recursos.

Entre las ventajas de la instalación de grifos termostáticos encontramos las siguientes:

Comodidad: no es necesario estar esperando tiempo a que salga el agua a la temperatura que nos gusta en ningún momento. La mayor parte de estos grifos tienen memoria que permite que el agua se mantenga a la misma temperatura de la última vez que se utilizó.

Seguridad extrema: puesto que se evitan molestas y desagradables quemaduras que a veces ocurren con los grifos tradicionales a la hora de comprobar la temperatura que se desea. De hecho, llevan productos aislantes que evitan este tipo de lesiones.

Perfecta calibración: dado que cada grifo se testa y se garantiza su uso para una temperatura de 38 grados.

Mayor confianza: en algunas zonas la dureza del agua provoca que los grifos sufran los efectos nocivos de la cal. En este caso, se trata de grifos muy resistentes a la erosión de la cal.

Se evitan pérdidas: al poder calibrar la temperatura, el agua sale desde el primer momento con la temperatura que pretendemos tanto para nuestra ducha como para nuestro aseo o, en caso de necesitarlo, también para la cocina. De esta manera, usamos la cantidad de agua que nos interesa sin necesidad de gastar de más.

– Con el grifo cerrado: con los grifos tradicionales tenemos que estar pendientes de la temperatura del agua realizando pruebas hasta que esté a nuestro gusto. De esta manera, el agua saldrá a la temperatura óptima desde el primer momento y, además, se puede sincronizar la temperatura y el caudal de agua con el grifo cerrado.

Actualmente, el precio de mercado de un grifo termostático puede rondar entre los 100 y los 600 euros, dependiendo de la calidad.

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