Alquiler vacacional: lo que tienes que saber antes de poner tu piso en Airbnb o similares

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Los apartamentos y casas de alquiler vacacional son hoy por hoy adorados y denostados a partes iguales. Y todos con su parte de razón. Porque si bien es verdad, como argumentan los primeros, que son una buena opción para abaratar el coste final de unas vacaciones; también lo es, defienden los segundos, que han echado de sus casas a muchos inquilinos residentes en las ciudades de destino.

Desde luego, el resultado actual poco o nada tiene que ver con la premisa con la que nacieron plataformas como Airbnb y similares: un intercambio beneficioso entre particulares, por el que unos pueden obtener rentabilidad de un piso que se quede vacío durante un fin de semana y otros, conseguir un alojamiento barato para una escapada de tres días. Demasiado tentador para la picaresca, que ha encontrado en el alquiler vacacional o estacional un modelo de negocio. Tanto, que en los dos últimos años el uso de la vivienda turística se ha incrementado en un 25%, según el IV Barómetro del Alquiler Vacacional en España”.

El alquiler vacacional en vivienda turística ha crecido un 25% en los dos últimos años en España

El informe desvela datos como que la vivienda vacacional se ha utilizado en más de 22 millones de viajes en el último bienio, lo que supone 4,5 millones más que en 2015; o que la actividad del sector generó un impacto económico de cerca de 14.000 millones de euros desde 2015, más de 2.800 millones que lo recogido en el informe de 2015. Y el aspecto más curioso de todos: “el usuario que se aloja en vivienda turística gasta más durante la estancia (477 euros -de media-), que el usuario de hotel: el (331 euros-de media-)”, según el análisis. La diferencia viene explicada por los caprichos que se permiten en un alquiler vacacional frente a un hotel, para luego especificar que en un cómputo por persona y noche, la vivienda turística sigue siendo más barata que un hotel.

Qué tengo que saber si voy a ofertar mi piso como alquiler vacacional

Airbnb, la plataforma quizá más conocida de alquiler vacacional, advierte claramente que antes de lanzarse alquilar una vivienda para estancias cortas, lo primero que hay que hacer es consultar las leyes locales. “En algunos lugares, las leyes restringen la capacidad para alojar huéspedes a cambio de dinero durante estancias cortas”, afirman, para acto seguido añadir: “Estas leyes suelen formar parte de los códigos urbanísticos o administrativos de la ciudad en cuestión. En muchas, debes inscribirte en el registro, conseguir un permiso u obtener una licencia antes de poder publicar tu anuncio o aceptar reservas de huéspedes”, alertan. Y además, se limpian las manos: ya han avisado de lo que hay; si alguien incurre en irregularidad, será el arrendatario. Y hacia éste van, mayormente, las todas las normativas aprobadas al respecto.

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¿Cómo son las de España? Difícil respuesta. Según explica Europa Press, la regulación del alquiler vacacional es competencia de las comunidades autónomas desde 2013, lo que hace casi imposible establecer una sola línea legal en todo el territorio nacional. “Algunas comunidades han optado por permitir el alquiler, pero exigen un registro de la vivienda, como Comunidad Valenciana o Aragón”, señala el servicio de noticias. “Cataluña pide, además, que los dueños tengan una licencia facilitada por los Ayuntamientos, y Barcelona, por ejemplo, congeló la concesión de esas licencias en 2014”.

Revista Mía añade que en Cataluña y Baleares “el propietario debe cobrar además un impuesto especial a los turistas y liquidarlo en la hacienda autonómica” y que “sólo en Andalucía y País Vasco permiten alquilar habitaciones sueltas”.

En lo que a cumplir con Hacienda se refiere, es ilegal no declarar los ingresos en el IRPF y la Agencia Tributaria puede acceder a esta información a través de los datos de ingresos de algunas plataformas de alquiler vacacional.

Además, no todo el mundo puede alquilar ‘la habitación que sobra’. En principio, hay que ser propietario. Y en el caso de un inquilino que quiere subarrendar, debe ser, según los contratos, con el consentimiento del casero.

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*Por favor, ten en cuenta que el contenido de este post no constituye asesoramiento financiero. Te recomendamos que consultes a tu asesor financiero personal antes de aplicar cualquier consejo o recomendación que figure en este post.