Cancelar una boda: Gastos a asumir y a recuperar

cancelar una boda

La cancelación de 17.000 bodas desde la proclamación del estado de alarma por la crisis del coronavirus en España, según la plataforma Reclamador, deja pérdidas a los proveedores y gastos imprevistos que tendrán que asumir a los aspirantes a cónyuges. Dentro de las medidas adoptadas por el Gobierno de España para minimizar las consecuencias económicas del COVID-19, el pasado 1 de abril se publicó en el BOE el Real Decreto-ley 11/2020, que modifica el artículo 36 de la Ley General de Defensa de Consumidores y Usuarios.

Hasta esta situación excepcional que afecta a todo el planeta, la norma contemplaba la pérdida del dinero adelantado en la reserva de viajes, fiestas, restaurantes, etcétera, en caso de cancelación, y el pago completo del servicio si su celebración se iba a desarrollar de forma inminente. Con la entrada en vigor del Real Decreto, ahora es posible recuperar parte o todo el dinero invertido en la preparación de la boda debido a causas de fuerza mayor.

Cancelar una boda: qué dinero podrás reclamar

El alquiler de fincas, restaurantes, hoteles, villas y empresas de catering es uno de los gastos más elevados de una boda. En el escenario actual, está fuera de dudas que la cancelación de este tipo de eventos es cuestión de fuerza mayor. Por ello, la recomendación por parte del Estado es intentar negociar su aplazamiento a otra fecha o llegar a un acuerdo económico con los proveedores. Si durante un plazo máximo de 60 días no se ha llegado a ningún acuerdo y no hay otra alternativa, es posible recuperar el dinero. Se descontarán, eso sí, los posibles gastos en que hubiera incurrido el restaurante o finca, siempre y cuando estén justificados.

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Lo mismo ocurre en con el servicio de fotografía y vídeo: se podrá recuperar el dinero adelantado, pero habrá que asumir los gastos adelantados por el fotógrafo si se han realizado trabajos previos.

Es posible recuperar el dinero adelantado al restaurante y al fotógrafo, restando gastos de gestión y de servicio previo, si no existe otra alternativa

Menos claro está el tema en el caso de los trajes, un gasto que generalmente ronda los 2.500 euros por cónyuge, pero que puede llegar a alcanzar los 20.000 en vestimentas muy especiales. Lo que ocurre aquí es que no es fácil determinar qué parte de los gastos corresponden al trabajo de costura, cuáles al material, los de las pruebas… De nuevo, la recomendación es negociar para que todas las partes tengan las mínimas pérdidas posibles.

No obstante, si se ha negociado con el hotel o la villa el aplazamiento de la boda, los trajes serán algo que se pueda usar en la nueva fecha y, abonándolo ahora, es uno de los gastos que se pueden ahorrar en el futuro.

Finalmente, en lo que al viaje de luna de miel respecta, la posibilidad de recuperar el dinero invertido varía en función de cada caso. Si se ha contratado el servicio de una agencia, la reclamación es más fácil, pues se hace ante dicha agencia, que tendrá la obligación de devolvernos el dinero, restando los gastos de gestión y servicio prestados hasta fecha, una vez haya recuperado íntegramente el dinero de los proveedores. Si el viaje ha sido organizado por nuestra cuenta, nos tocará contactar uno por uno con cada proveedor para recuperar nuestra inversión.

En definitiva, recuperar la inversión es posible, recordemos, si no existe otra alternativa. No obstante, el dinero no se devolverá de forma inmediata y hay gastos que le tocará asumir a los novios. Para hacerles frente, existen soluciones como los minicréditos de Kredito24, servicio que ofrece préstamos personales rápidos online de entre 75 y 750 euros para afrontar este tipo de imprevistos sin pasar apuros

*Por favor, ten en cuenta que el contenido de este post no constituye asesoramiento financiero. Te recomendamos que consultes a tu asesor financiero personal antes de aplicar cualquier consejo o recomendación que figure en este post.