Consumo colaborativo: ¿por qué pagar lo que puedes obtener gratis?

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Contrariamente a lo que dice el dicho, no todo tiene un precio (en términos estrictamente económicos). Al menos, no en este planeta cada vez más global y conectado, en el que el intercambio está a la orden del día. Gracias a eso podemos satisfacer gratis o, mejor dicho, sin gastar ni un céntimo, las más variopintas necesidades; y estamos hablando de cosas que van desde el leer hasta el viajar. Todo esto gracias al Consumo Colaborativo.

La normalización de Internet en el mundo desarrollado y la recuperación de un concepto tan antiguo como es el del trueque han dado lugar a lo que ya se conoce como Consumo Colaborativo, una de las diez ideas que según la revista TIME van a cambiar el mundo y cuyo origen la citada publicación sitúa en Napster.  ¿Lo recuerdas? Era aquel servicio de intercambio P2P (peer-to-peer o red entre iguales) de archivos MP3. Sí, aquel que ‘te permitía’ descargar música gratis… hasta que la industria se mosqueó y lo llevó a los tribunales.  Y ahora tiene un coste de 9,95 al mes.

Valoraciones éticas a parte, Napster fue el primer servicio online que permitió a los internautas disfrutar de archivos de forma gratuita mediante el sistema de intercambio. Es decir, fue el germen de todo lo que hoy en día conocemos como Consumo Colaborativo y que engloba desde el intercambio de casas al de libros, pasando por el de comida, hasta la compartición de coche, licencias, Internet… Todo depende del grado de necesidad de cada uno.

 

Consumo colaborativo aplicado a las vacaciones

Así las cosas, cabe preguntarse en qué se nos va el dinero, si cada vez podemos hacer más cosas gratis, especialmente en lo que a ocio se refiere. En Kredito24 queremos hacer una prueba: queremos ir de viaje y no tenemos mucho dinero, así que escribimos ‘intercambio de casa’ en Google y en un segundo obtenemos aproximadamente 15.500.000 resultados: GuestToGuest.es, Intercamiocasas.com, Lovehomeswap.es, Mytwinplace.es, Intercambiodecasa.com, Knok.com… El funcionamiento es sencillo y más o menos el mismo en todos los casos: tú vas de vacaciones a casa de alguien y ese alguien va de vacaciones a la tuya.

Además, en lo que a alojamientos gratuitos se refiere existe otra opción menos extendida, la de ser house-sitter o, lo que es lo mismo, cuidador de casas: consiste, como su propio nombre indica, en ‘cuidar’ las casas de gente más o menos adinerada durante un tiempo. Ojo, que aquí no se cobra nada, pero al menos tendrás alojamiento en un sitio chulo por la cara.

Otros tipos de consumo colaborativo

Intercambio de casas

Lo mismo ocurre con el intercambio de libros (o bookcrossing), si bien este caso las opciones son menos: booktobook.net, bookmooch.com o el mismísimo Instituto Cervantes se apuntan a la tendencia de coger y dejar libros en espacios públicos para compartirlos con otros. Y otras webs, como BookInt.eu o BolsaDeLibros.es, ofrecen intercambio de libros de texto.

Pero la cosa no acaba ahí: juguetes, objetos, ropa, comida y hasta servicios se pueden obtener hoy gratis si sabes dónde buscar. Por ejemplo, tanto en SinDinero.org como en VivirSinEmpleo.org podemos encontrar un listado impresionante de recursos gratis que abarca desde Bancos de Tiempo (se intercambian servicios o favores por otros favores) hasta espacios de co-working o actividades de ocio gratuito. En NoLoTiro.org puedes conseguir (y también donar) objetos de forma gratuita y en RopaDona.com se regala e intercambia ropa de mujer, igual que en ArmarioCompartido.es. Y así, suma y sigue. Las posibilidades son tantas como te propongas encontrar. Lo único que hay que invertir es un poco de tiempo, para al cambio ahorrar bastante dinero.

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