Coworking: ‘solo no puedes, con amigos sí’

Coworking

Ya lo advertía ‘La Bola de Cristal’, aquel programa para niños que se emitía los sábados por la mañana a mediados de los ochenta en TVE: ‘solo no puedes, con amigos sí’. Un lema que los pequeños de la época, adultos a día de hoy, parecen haber sabido aplicar hasta límites insospechados. Y no solo por necesidades vitales; también por cuestiones económicas. Hoy hablamos del coworking, que bien podría apropiarse del lema de ‘La Bola de Cristal’.

La crisis financiera que afectó a prácticamente todo el planeta en 2008, supuso un punto de inflexión en la forma de ver y entender la vida en los países desarrollados, y con el paso de unos pocos años el tejido socioeconómico se transformó. Los habitantes de las sociedades capitalistas, que apuntaban maneras cada vez más individualistas, tuvieron que renunciar a muchos de sus privilegios. Y gente que viajaba en primera pasó a clase turista, y los que iban en turista empezaron a compartir coches con desconocidos. Muchos urbanitas independizados volvieron a tener compañeros de piso y la conexión de Internet que antes daba servicio a una sola vivienda, ahora surte a toda una comunidad de vecinos. La necesidad, claro, agudiza el ingenio. Siempre.

Breve historia del coworking

En medio de esta vorágine asociativa, no es de extrañar que los trabajadores por cuenta propia y las pequeñas empresas buscasen también aliados para reducir los costes de producción: lo mismo que compartimos coche, casa e Internet, también se puede compartir oficina. Y lo que parecía una solución puntual a un bache, ha derivado en una nueva forma de trabajar y de hacer negocio. Bienvenido a la era del coworking.

Aunque la idea de compartir el espacio de trabajo no es para nada nueva, varias fuentes coinciden en que el término coworking fue utilizado por primera vez en 1999 por el diseñador de videojuegos Bernie DeKoven, para referirse a la colaboración entre distintos profesionales. Sin embargo, no fue hasta 2005 que abrió sus puertas el primer espacio oficial de coworking de la mano de Brad Neuberg en San Francisco. Poco más de una década después, estos sitios han proliferado como setas en el mundo occidental.

Y es que las ventajas del coworking van más allá del ahorro que supone frente a alquilar una oficina, es una forma de consumo colaborativo y tiene varias ventajas. De entrada, proporciona una rutina profesional sin interferencias personales, lo cual aporta un aumento de la productividad de hasta un 60%. Además, compartir espacio con otros profesionales propicia la generación de sinergias, que a su vez pueden repercutir en una mejora en nuestro trabajo y, sobre todo, nos ayudará a ampliar nuestras redes. Las desventajas, que también hay, son las que conlleva compartir espacio con desconocidos, lo que depende las filias y fobias y cada uno.

Espacios de coworking en España

Kredito24 te trae los espacios de coworking mejor valorados en Internet:

Working Space, en el número 3 de la calle Pascual Hermanos de Alcobendas (Madrid). Este espacio de ‘coworking’ destaca por ofrecer la posibilidad de poder ir a trabajar con hijos o mascotas. Los precios, en función de las necesidades, oscilan entre los 25 euros de mínimo y los 165 de máximo al mes.

– En el barrio barcelonés de Poble-Sec (Carrer de Blesa, 27) está CREC: una nave industrial decorada con madera y vegetación en la que, además de puestos de ‘coworking’, hay mercados ecológicos y ‘food trucks’ en fechas concretas. Además, CREC tiene otra superficie en Gran Vía de les Corts Catalanes, 672. En ambos casos los precios oscilan entre los 179 y los 229 euros, dependiendo de si queremos un sitio flexible o fijo.

– En Canarias, (c/ Covadonga, 15, Las Palmas de Gran Canaria), The Surf Office es el espacio de ‘coworking’ de los ‘surferos’ que quieren escapar unos días a ‘pillar’ olas. De hecho, ofrece hasta alojamiento y actividades paralelas. Los precios, por tanto, bailan en función de lo que se contrate.

– En la Plaza de Galicia de Santiago de Compostela se ubica Doutroxeito, que llama la atención por sus salas de descanso y su garaje para bicis. Sus precios van desde los 110 a los 180 euros al mes.

– Con 34 ubicaciones en España, Regus ofrece puestos de trabajo compartido desde 19 euros al mes.

Ibercenter, por su parte, ofrece puestos fijos individuales desde 150 euros al mes “en las mejores zonas de Madrid”.

CoworkingSpain.es tiene instalaciones en prácticamente todas las comunidades y precios que oscilan, dependiendo del espacio y de la zona, desde los 50 euros al mes en Sevilla a los 200 euros al mes que se llegan a pagar en Madrid o Barcelona.

Worktel, cuya particularidad es que permite reservar por horas, desde cinco euros la hora, un espacio de trabajo en un hotel cercano a nuestra ubicación. Su oferta incluye “una mesa, una silla y una conexión ‘wifi’ con la misma calidad que los hoteles ofrecen a sus huéspedes. Además algunos hoteles ofrecen una botella de agua, café, refrescos, parking e incluso un buffet con snacks y bebidas”.

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