¿Cuál es el mejor método para pagar en vacaciones?

Cuando nos vamos de vacaciones buscamos la comodidad ante todo, que nos faciliten las cosas en la medida de lo posible. Con ello nos referimos a todas las rutinas que seguimos durante esos días, tanto a la hora de viajar como a la hora de hacer turismo, comer, comprar recuerdos y caprichos, o pagar cada una de estas cosas.

Existen muchos métodos para pagar nuestros gastos en vacaciones: efectivo, tarjeta de crédito o de débito, cheques, transferencias… y cada uno lleva aparejadas una serie de razones que nos pueden impulsar a usarlo de manera recurrente o a dejarlo de lado durante estos días.

A continuación, en Kredito24 estudiamos las ventajas y los inconvenientes de cada uno de ellos para que puedas elegir mejor cuál prefieres usar en cada momento y ahorrar cuando vas de vacaciones.

¿Cuál es el mejor método para pagar en vacaciones?

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1. Pago en efectivo

El pago en efectivo puede ser el mejor método a la hora de abonar importes pequeños, como las consumiciones en cafeterías y chiringuitos, las entradas para visitar museos o monumentos, souvenirs

  • Una de las principales ventajas que nos ofrece el dinero en efectivo es que es aceptado en cualquier establecimiento, sea del tamaño que sea, y no tendremos que atenernos a un gasto mínimo. De esta manera, podremos pagar en efectivo desde un solo céntimo hasta la cantidad de dinero que estemos dispuestos a llevar en la cartera. Además, este método suele suponer la forma más rápida de hacer una compra o de cerrar una transacción, porque no exige comprobaciones ni esperas.
  • Sin embargo, el pago en efectivo también tiene sus desventajas: el dinero es fácil de perder o de robar, especialmente en vacaciones, lo que hace desaconsejable llevar cantidades elevadas con nosotros. No hablemos ya si buena parte de ese dinero se ha convertido en monedas: es pesado y aparatoso de transportar, más aún en estos meses de verano en los que nos gusta ir ligeros de ropa y cargar a hombros lo menos posible.

2. Tarjeta de débito

La tarjeta de débito es un método de pago que carga el importe de tu compra en la cuenta corriente a la que esté asociada. Es como llevar tu cuenta bancaria en la cartera.

Puede ser un buen método para pagar la estancia en tu destino de vacaciones, la gasolina y los peajes -en el caso de que te desplaces en coche-, las comidas y cenas en restaurantes, las compras de un importe medio o elevado…

  • Como ventaja importante encontramos que es ligera y cómoda de llevar y que nos permite pagar importes elevados, pero que se encuentren siempre dentro de nuestras posibilidades: no gastaremos más de lo que tenemos.
  • Su principal desventaja es que muchas tiendas y locales de ocio establecen un importe mínimo para pagar con tarjeta, de forma que en esos casos nos veremos obligados a echar mano del dinero en efectivo.

3. Tarjeta de crédito

La tarjeta de crédito, al contrario que la de débito, te permite pagar incluso si no dispones de fondos, porque te da la opción de aplazar el cobro hasta el mes siguiente. Tiene las mismas ventajas que la tarjeta de débito y una desventaja que las diferencia: puede llevarte a gastar ‘por encima de tus posibilidades’.

4. Cheque

El uso del cheque está muy ligado al mundo de los negocios, pero eso no significa que no podamos usarlo en otro contexto, como puede ser el de nuestras vacaciones de verano.

El cheque personal tiene la ventaja de que se puede expedir en cualquier momento y brinda una cobertura legal importante en caso de impago. Sin embargo, el hecho de que haya que acudir a una sucursal bancaria para cobrarlo, que a menudo lleve aparejados costes de gestión y que pueda existir el riesgo de que el cheque no tenga fondos, hace que muchos propietarios de negocios lo rechacen.

5. Transferencia bancaria

La transferencia bancaria es un método de pago bastante seguro, que permite realizar pagos desde cualquier parte del mundo. Por eso puede ser una buena alternativa para pagar por adelantado, por ejemplo, una estancia de vacaciones en una casa rural o en un apartamento en la playa.

Entre sus inconvenientes podemos destacar que implica un desplazamiento hasta una sucursal bancaria o hacer uso de la banca online. A ello se suma el hecho de que a menudo cobra comisiones y que suele presentar una demora de entre uno y tres días, dependiendo del banco en cuestión.

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