28/10/2015

¿Despedido con más de 50? No es el fin del mundo

Un despido suele ser una de las experiencias más duras que se afrontan en la vida de una persona. Se trata de un momento de decepción personal en el cual es normal pensar que no se han cumplido las expectativas generadas. Sin embargo, en el contexto de la situación actual en la que vive nuestro país, la noticia de un despido se convierte casi en la notificación de una tragedia. La valoración catastrófica que hacen los medios de comunicación de la situación laboral que se vive dentro de nuestras fronteras, unida a las vivencias personales sobre allegados de nuestro entorno, hacen que cunda el pánico a la hora de recibir la carta de despido. Y es que el problema reside en la dificultad de rehacer en un breve periodo de tiempo la vida laboral. Es más una cuestión relacionada con la incertidumbre que con el despido en sí, puesto que éste ya suele ser previsto con antelación, salvo en casos muy puntuales.

El final de la seguridad económica que ofrece un puesto de trabajo fijo se desvanece en tanto en cuanto firmamos la resolución de nuestro contrato en la empresa que nos emplea y eso provoca un miedo en nuestra vida personal. Miedo que acostumbra a ir acompañado de unas facturas que pagar, una familia que mantener y una hipoteca a la que hacer frente.

Las emociones que acompañan al despido suelen estar muy en consonancia a como hayan sido los últimos momentos en la empresa. En cómo haya sido ese despido residen muchas de las sensaciones posteriores. A la decepción, tristeza y miedo de los primeros momentos suceden el enfado o la rabia por el no entendimiento o supuesta “traición” de la empresa para la que trabajábamos. El siguiente paso: provocar en la persona una pérdida de autoestima y una duda acerca de sus verdaderas capacidades como consecuencia de no haber podido llevar a buen puerto su antigua experiencia, y más si la reentrada en el mercado es tan complicada como en la actualidad.

Especialmente desesperante es para las personas mayores de 45-50 años, uno de los sectores más afectados por los despidos y el desempleo durante los años que ha durado la recesión económica.

¿Cómo afrontar un despido más allá de los 50 años?

¿Cómo afrontar un despido más allá de los 50 años?Como ya hemos comentado antes, la reintegración laboral es complicada y debemos tener en cuenta que más del 21% de las personas mayores de 50 años se encuentran en una situación de desempleo según la Encuesta de Población Activa (EPA) del tercer trimestre de 2015.  Sin embargo, si hacemos las cosas bien conseguiremos meternos en la rueda del empleo de nuevo:

  • Llegó el momento de recoger lo sembrado. Aprovecha los contactos que hayas ido sembrando durante tu amplia experiencia laboral. Son muchos años desarrollando tu carrera en tu sector, lo que hará que conserves multitud de compañeros que hoy en día pueden llegar a ser tus futuros potenciales empleadores. Ellos sabrán valorar más que nadie tu trabajo y ofrecerte una oportunidad si has sembrado de la forma adecuada.
  • ¿Tu sueño es emprender? ¿Por qué no más allá de los 50? Toda la vida has tenido una idea rondando la cabeza y nunca has sido lo suficientemente valiente para ponerla en práctica. Ahora cuentas con un cierto remanente de dinero ahorrado (ya sea del despido o de ahorros anteriores) y la experiencia necesaria para llevar a cabo tu proyecto de vida, ese con el que has soñado durante toda tu existencia. No dudes en pedir un préstamo si no cuentas con el suficiente capital. Probablemente las fuerzas no sean las mismas que podrías tener con 30 años, pero debido a tu conocimiento tanto del sector como de las relaciones personales te ahorrarás muchos de los errores que antes habrías cometido.
  • Invierte tus ahorros con cabeza y vive de los réditos hasta la jubilación. Esto suele ser muy complicado, puesto que pocas personas a los cincuenta años cuentan con un colchón de dinero suficiente como para vivir de la rentabilidad de las inversiones. En caso de ser uno de esos afortunados que lo puedan llevar a cabo, no pierdas la cabeza,  puesto que serán muchos años los que te quedan hasta la jubilación. Invierte con cuidado y no arriesgues demasiado, esas inversiones serán tu futuro y tu sustento durante los próximos años.
  • Nunca es tarde para reciclarse. Nunca pares de aprender nuevas cosas para no perder el ritmo de la evolución laboral. Este mundo se mueve a velocidades insospechadas y si no luchamos por adaptarnos perderemos la pelea y nuestra experiencia cada vez tendrá menos valor. Por ello tenemos que inscribirnos en cursos sobre las nuevas tendencias o tecnologías novedosas para aportar a nuestro currículum ese plus necesario para encontrar una nueva oferta que satisfacer.
  • Utiliza las redes sociales para dar a conocer tu nueva situación. Quizás la última vez que buscaste empleo ni siquiera existían las redes sociales. Pero hoy en día, y más los puestos profesionales que exigen cierto nivel de experiencia, se pueden encontrar a través de las redes sociales. Twitter y Linkedin son las más proactivas a la hora de ofertar trabajos y, si contamos con un perfil en ellas, seremos vistos por una forma diferentes por los posibles futuros empleadores. Eso sí, cuidado con lo que publicamos, ya que puede tener un efecto negativo a la hora de encontrar nuevo empleo.

No debemos ver un despido más allá de los 50 años como un “asesinato” de nuestra vida laboral, sino como una oportunidad para dar un paso más y cumplir muchas de las expectativas que hemos tenido y no hemos podido llevar a cabo durante nuestro caminar. Suele ser una etapa en la que las ataduras, niños o hipotecas ya quedaron atrás en el tiempo y podemos enfocar nuestro futuro en realizarnos y hacer trabajos que realmente nos aporten algo.

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