Diferencias entre ERE y ERTE

ERTE

Con el mundo patas arriba por la crisis del coronavirus y las medidas adoptadas para luchar contra la pandemia del COVID-19, cientos de miles de trabajadores en España se están viendo afectados por un ERTE o, en el peor de los casos, por un ERE. Ambas fórmulas hacen referencia a regulaciones de empleo colectivas están recogidas en el Real Decreto Ley 3/2012, como herramientas a disposición de las empresas para dar respuesta a situaciones económicas, técnicas, organizativas o de producción que puedan poner en peligro su supervivencia. Sin embargo, tienen consecuencias muy diferentes para los empleados.

Ambas fórmulas hacen referencia a regulaciones de empleo colectivas pero tienen consecuencias muy diferents para los trabajadores

Qué es un ERE

Un ERE o Expediente de Regulación de Empleo es un procedimiento por el que una compañía, en una coyuntura como alguna de las anteriormente citadas, busca una autorización administrativa para extinguir las relaciones con sus trabajadores. Está regulado en el artículo 51 del Estatuto de los Trabajadores, aprobado mediante Real Decreto Legislativo 2/2015, de 22 de octubre, donde se define como “la extinción de contratos de trabajo fundada en causas económicas, técnicas, organizativas o de producción”.

Para ser aplicable, un ERE tiene que afectar al menos a 10 trabajadores en empresas de menos de 100 empleados, al 10% en plantillas de entre 100 y 300 personas, y a un mínimo de 30 trabajadores en compañías con más de 300. Los EREs conllevan siempre despidos efectivos y firmes, pudiendo el trabajador hacer efectivo su derecho a una indemnización y una prestación económica por desempleo.

Qué es un ERTEERTE

Un ERTE es un Expediente de Regulación Temporal de Empleo y está recogido en el artículo 57 del Estatuto de los Trabajadores como la “suspensión del contrato o reducción de jornada por causas económicas, técnicas, organizativas o de producción o derivadas de fuerza mayor”. Según el texto, la reducción será de entre un 10% y un 70% de la jornada de trabajo, computada sobre la base de una jornada de trabajo computada sobre la base de una jornada diaria, semanal, mensual o anual”.

A diferencia del ERE, un ERTE se puede aplicar independientemente del volumen de la plantilla o el número de afectados. Se da únicamente en situaciones de crisis y no proporciona indemnizaciones a los trabajadores, que mantienen su situación en activo.

Los empleados afectados por un ERTE sí podrán cobrar durante la duración del mismo la prestación por desempleo que les corresponda, que como en los EREs es del 70% de la base reguladora (el salario sin complementos) durante los seis primeros meses y a partir de ahí, el 50%.

En plena pandemia por COVID-19, el Gobierno de España ha decretado un Estado de Alarma que ha derivado en el cierre temporal de miles de empresas. Para amortiguar el impacto en la economía, el Ejecutivo ha incentivado los ERTEs con la exención del pago de las cotizaciones a la Seguridad Social a aquellas empresas que opten por esta fórmula, en un intento por contener los despidos masivos.

Además, los trabajadores afectados por un ERTE durante la crisis del coronavirus cotizarán durante el tiempo que estén en Expediente de Regulación de Empleo y no consumirán tiempo de desempleo.

Así las cosas, resulta fácil concluir que los ERTEs son la fórmula que más beneficia al trabajador, pues conserva el empleo y percibe una prestación social mientras está en casa. El hándicap es que suele haber retrasos en el cobro del dinero y más en situaciones excepcionales como la que vivimos en estos días.

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