Morosidad: qué es y qué consecuencias tiene

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La morosidad es, según la Real Academia Española (RAE), “dilación, demora, falta de puntualidad en los pagos o en el cumplimiento de las obligaciones”. Es decir, dejar alguna factura sin pagar nos convierte automáticamente en morosos. Y por supuesto, acarrea unas consecuencias. La primera, pasar a engrosar alguno de los listados de morosos que existen en España –ASNEF, RAI, Experian Bureau y CIRBE o CIR, del Banco de España, son los principales-, lo cual puede impedirte acceder a ciertos productos y/o servicios en el futuro.

Ser moroso puede cerrarte las puertas a productos y servicios en un futuro

Qué es y cómo funcionan los listados de morosidad

Los listados de morosidad están formados por entidades financieras de diferentes sectores (energía, bancos, telefonía…) y son accesibles para las compañías asociadas. Básicamente, son ficheros de datos con información de personas tanto físicas como jurídicas que han incurrido en algún tipo de impago.

Las empresas recurren a los listados de morosidad para conocer la solvencia patrimonial de sus clientes y, sobre todo, estar previo aviso sobre quién paga y quién no paga sus deudas. El objetivo es evitar ofrecer sus productos financieros a quienes tengan deudas acumuladas.

morosidadLas personas incluidas en una lista de morosos tienes problemas para acceder a determinados servicios de uso cotidiano, como el teléfono, la luz y el agua, y muy especialmente para conseguir servicios financieros de bancos, como los créditos al consumo, las tarjetas de crédito o las hipotecas. Afortunadamente, hoy en día es posible acceder a préstamos con Asnef en entidades financieras que operan por Internet como Kredito24, que concede préstamos personales rápidos de entre 75 y 750 euros, a devolver en un plazo máximo de 30 días.

Las circunstancias que pueden llevar a alguien a una lista de morosos están recogidas en el artículo 29 de la Ley Orgánica 15/1999 de 13 de diciembre de Protección de datos de Carácter personal y en la Instrucción 1/1995 de la Agencia Española de Protección de Datos EPD (AEPD). Las causas que contemplan estas normas son la existencia real, exigible y vencida de una deuda impagada, un requerimiento previo de pago (cartas certificadas), o que no haya pruebas documentales que contradigan los puntos anteriores y la previa verificación, por parte del acreedor, de que se cumplen los requisitos para incluirle en un fichero de morosidad. Por lo general, se entra en una lista de morosidad al cuarto mes de impago, independientemente de si es consecutivo o alternativo.

En este sentido, queda implícita la obligación de la compañía de informar al usuario de su situación. No obstante, es una condición que no siempre se cumple. Por eso, cuando existe al sospecha de morosidad y por tanto de poder formar parte de alguno de estos listados, lo primero que hay que hacer es averiguar quién y cuándo nos han incluido, para poder salir lo antes posible.

Hay 3 formas de salir un listado: demostrar que no existe la deuda, esperar a que prescriba, o pagarla

Morosidad: Cómo salir de una lista de morosos

Salir de un listado de morosidad no es fácil, pero tampoco imposible. De hecho, hay tres vías para conseguirlo. La primera es demostrar que no hay ninguna deuda pendiente, ni requerimientos de pago por parte de ningún acreedor, o que si la hubiera, no ha sido comunicada.

La segunda, esperando a que prescriba. Es decir, que pase el tiempo de permanencia en una lista de morosos, que varía en función del fichero, siendo en el caso de Experian Bureau un máximo 30 meses y en el de Asnef de seis años.

Y el tercero y más común, pagando la deuda contraída. En este caso, será la propia entidad deudora la que saque a la persona afectada de la lista de morosidad.

*Por favor, ten en cuenta que el contenido de este post no constituye asesoramiento financiero. Te recomendamos que consultes a tu asesor financiero personal antes de aplicar cualquier consejo o recomendación que figure en este post.